Permite identificar y monitorear actividades sospechosas, ayudando a prevenir actos de terrorismo y otros delitos graves.
Mejora la comunicación y coordinación entre diferentes agencias de seguridad, facilitando una respuesta unificada ante emergencias.
Facilita el seguimiento de movimientos de grupos considerados peligrosos, permitiendo una acción oportuna.
Ayuda a identificar patrones que pueden indicar actividades delictivas o amenazas emergentes.
Proporciona información en tiempo real que permite a las autoridades actuar rápidamente en situaciones críticas.