Captura de Abu Bakr al-Baghdadi (EE. UU.): La geolocalización fue crucial en la operación que llevó a la muerte del líder del Estado Islámico. Las fuerzas especiales rastrearon comunicaciones y ubicaciones de teléfonos móviles para localizar su escondite en Siria.
Operación de París (Francia): Después de los atentados de noviembre de 2015, las autoridades francesas utilizaron datos de geolocalización para seguir a los atacantes y rastrear sus movimientos antes y después de los ataques, lo que ayudó en la captura de varios cómplices.
Desmantelamiento de células terroristas en el Reino Unido: La policía británica ha utilizado geolocalización para rastrear a individuos vinculados a planes de ataque. Esto ha permitido prevenir ataques y arrestar a sospechosos a través del seguimiento de sus teléfonos.
Operación "Luz del Día" (Pakistán): En operaciones contra grupos terroristas, la geolocalización ha ayudado a las fuerzas de seguridad a identificar la ubicación de campamentos y líderes, facilitando operaciones de combate exitosas.
Investigaciones post-11 de septiembre (EE. UU.): Tras los atentados del 11 de septiembre, las autoridades estadounidenses utilizaron geolocalización para rastrear llamadas y ubicaciones de teléfonos móviles asociados con terroristas, lo que contribuyó a la captura de varios miembros de Al Qaeda.
Estos ejemplos destacan cómo la geolocalización de celulares ha sido una herramienta clave en la identificación y captura de terroristas, ayudando a prevenir ataques y desmantelar organizaciones terroristas.